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21 agosto 2010

Crónicas viajeras: 17-20 abril

Día 17

Por la mañana (si no recuerdo mal), Neus, Iván y Rosa fueron de nuevo al aeropuerto, mientras que Sergio y yo nos quedamos cocinando. Todo era muy incierto, no sabíamos cuándo iban a salir los vuelos que llevaban retrasados desde el jueves hacia París, con la compañía de Air France. En el aeropuerto la compañía no sabía nada, pero anotaron nuestros nombres y un número de teléfono al que poder llamar cuando tuvieran noticias.

Por la tarde estuvimos perreando, sin hacer mucho. Gracias a la nube de cenizas en Europa, esa noche cogimos un autobús rumbo a St Paul, donde se celebraba el nuevo año hindú. No sé si lo he dicho en algún post anterior, pero una de las cosas buenas de esta isla es que hay mucha mezcla de culturas; criollos nativos, franceses, hindúes... Mientras disfrutábamos del espectáculo, yo no hacía nada más que repetir que me tenía que apuntar a clases de danza para aprender a hacer la danza del vientre y demás. ¡Cómo se movían! Aquí os dejo un vídeo de una muchacha que enamoró a más de uno:



La fiesta acabó algo más tarde de las 11 de la noche, y ya no podíamos volver a casa, pues no había servicio de autobuses, ni taxis, y tampoco teníamos el coche de alquiler. Hacer autostop no era lo más seguro en ese momento, así que decidimos quedarnos a dormir en la playa (la misma playa en la que dijeron que habían violado a dos chicos, así que como veréis... nada es seguro). Me daba un poco de reparo porque solo éramos 5... aunque cuando nos acostamos con los sacos en un lugar apartado, mi cuerpo no podía más y me dormí como un tronco.


Día 18

Amanecer en St Paul


Nos levantamos sobre las 6 para coger los autobuses de vuelta a la residencia. Neus, Sergio (¿o era Iván?) y yo, nos fuimos haciendo autostop hacia el aeropuerto. El hombre que nos recogió era muy majo, ni siquiera le pillaba de paso. Nos dijeron que los aeropuertos de París estarían cerrados hasta el martes y volvieron a tomarnos nota, asegurándonos que nos llamarían. ¡Toma ya! ¡Dos días más en la isla!

Tras llegar a la residencia, bajamos al mercadillo que ponían cerca de la misma. Hacía mucho calor, pero había un montón de fruta súper apetecible (y dentro de lo que cabía, barata). Compramos bastante y probamos la fruta de la pasión ^^


Después de comer nos pegamos una siesta "typical spanish" y nos bajamos al patio de la residencia a jugar al parchís. Creo que estuvimos jugando una partida de 4 a 7 mínimo. Sí, sí, como lo leéis. Estamos en una isla a 9000 km de casa en la que podemos disfrutar de las playas y nos pasamos la tarde tirados jugando al parchís. Y es que nos empezamos a tomar las cosas con calma. Mis amigos se pidieron un café de la máquina que estaba repletito de hormigas, jaja. Me alegré de que no me guste el café.

Por la noche, los cuatro viajeros bajamos a un bar cercano a la universidad, para tomarnos unas cervezas y picar algo. Después cenamos en la residencia, con los amigos de Neus.


Día 19

Nos propusimos ir a hacer los pesados al aeropuerto todos los días. Y así lo hicimos. Y es que según los rumores, había algún que otro avión que salía por las noches y podría ser el nuestro. No queríamos perder la oportunidad de volar. Sin embargo, la compañía seguía sin saber nada. Muchos de los viajeros estaban atrapados en la isla, durmiendo en camas que habían habilitado en el aeropuerto y sin poder lavarse la ropa. Al menos nosotros teníamos un sitio donde dormir, ducharnos, lavarnos la ropa, y sin gastar apenas más dinero. Aunque ya empezaba a pensar en todo lo que tendría que hacer al volver a casa...

A partir de entonces las vacaciones en la isla se volvieron un poco extrañas. No teníamos coche de alquiler, perdíamos las mañanas para poder ir al aeropuerto, y Neus y el resto de Erasmus tenían muchos trabajos y exámenes, así que ya no nos juntábamos por el día, y solo algunas noches para cenar.

Ese día cogimos un par de autobuses para ir de nuevo a la playa de Boucan Canot. El trayecto que hacíamos en media hora con el coche se hacía en más de dos horas en bus. Aunque una vez que llegabas a tu destino, no te importaba. Comimos en un chiringuito, unas ricas hamburguesas, mientras leíamos noticias sobre el caos aéreo en el periódico. La playa estaba más vacía que la primera vez que fuimos, ya que era lunes. Estuvimos buceando un poco, aunque sobre todo estuve disfrutando en la orilla, moviéndome hacia atrás y adelante con las olas y el resto de la gente. Momento donde los haya.


A las 6 salía el último autobús. Pasamos antes a por unos granizados de piña, ¿melocotón? y plátano de medio litro. Brutales, no había quien se los terminara.

Por la noche fuimos a ver a Neus y algunos de sus amigos que estaban ensayando en el gimnasio, haciendo malabares y acrobacias, ya que estaban preparando una actuación para un circo que se celebraba en mayo. Pretendíamos cenar en el bar de la universidad, que hace unos bocadillos ricos ricos, pero ya estaba cerrado y tuvimos que preparar una ensalada rápida porque en breve también cerrarían la cocina de la residencia.

Día 20

Nos levantamos con la intención de ir a alquilar un coche, ya que así ganaríamos tiempo y podríamos llegar rápido al aeropuerto en caso de que fuera necesario. Tuvimos que pedirle a Neus su tarjeta, ya que la Visa Electron que nos hicimos no vale para todo, más bien para poco ¬¬. Después de conseguirlo, nos animamos bastante.

Fuimos de nuevo al aeropuerto donde conocimos a un biólogo asturiano (lo que son las cosas) que también estaba atrapado. Él llevaba 5 meses haciendo un trabajo en una isla cercana a Reunión, donde hacía escala. Llevaba muestras de todo su trabajo, y como no se fuera pronto, todo el trabajo no le habría servido para nada. El tenía que haber volado el 16 por la mañana (dos vuelos antes que nosotros). Nos dio su número por si le necesitábamos para algo. En el aeropuerto solo había gente haciendo cola y más cola, todo olía a pis. Nosotros estábamos desesperados porque no nos habían llamado y pasaban de nuestra cara, además, apenas entendíamos francés.

Tras estar allí haciendo presión nos fuimos al Carrefour a comprar víveres, comimos en la residencia y por la tarde nos dirigimos hacia un lugar llamado Takamaka, al que Neus aún no había ido y que tenía muy buena pinta.

Y tan buena pinta. Un lugar muy muy húmedo, con montañas altísimas y muchísimas cascadas. Uno de los lugares que más me ha gustado de la isla, increíble.


Nos fuimos tan felices en chanclas, y cuando estábamos a medio camino, bajando para ver el río y las cascadas más de cerca, empezó a llover. Por fin, la lluvia reunionensa que tanto deseábamos. Empezamos a subir hacia el coche, y acabamos bien calados. Pero no me importaba lo más mínimo... Good vibrations.


Nos secamos un poco con las toallas, cogimos el mapa y decidimos ir hacia el Grand Étang. Rosa y yo nos echamos las toallas por encima porque parecía que la lluvia se acercaba. Fuimos descendiendo por un camino lleno de fango, con ranitas en los charcos incluidas, y llenándonos de barro los pies. Al llegar abajo del todo, pudimos ver el estanque que era enorme y muy bonito, también con arroyos que desembocaban en él.



Escuchamos como una cascada que parecía que estaba al girar, pero cuando fuimos a asomarnos, era un nubarrón que estaba descargando a lo bestia al lado nuestro. Apresuramos la marcha de vuelta al coche, pero fue imposible, nos pilló de pleno. Entre resbalones y demás, llegamos con barro hasta las rodillas, nos limpiamos en un merendero y nos subimos al coche de vuelta a "casa".

El segundo coche era "más mejor"

Fue agradable sentir la lluvia sobre nuestra piel... un día muy intenso. Supe que quedaba muy poco para irnos de la isla.

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15 agosto 2010

Crónicas viajeras: 14-16 abril

Y seguimos con las crónicas de La Réunion...

Día 14

Nos levantamos bien tempranito para coger una serie de autobuses que, tras más de dos horas, nos dejarían en le Bélier, un pueblo entre los circos de Salazie y Mafate. En el último autobús habían unos niños nativos que nos miraban y no paraban de partirse de risa en nuestra cara. Ya no sabías si estaban emocionados al ver a extranjeros que hablaban español (es el segundo idioma que la mayoría estudia en la escuela), o simplemente de las pintas que llevábamos, qué sé yo. El caso es que había uno de ellos que tenía unas paletas (dientes) impresionantes. Me recordaba al chiquillo de la gorra de Los Diminutos.


Arañas gigantes

Cargados con mochilas con comida, sacos de dormir, esterillas y tiendas de campaña, comenzamos nuestra ruta. El primer paso consistía en subir por la ladera de la montaña unos 6 km, si no recuerdo mal. Empezamos a subir por la carretera (todo curvas) y a los 10 minutos ya creía que me moría, y eso que llevaba la mochila que menos pesaba. Es lo que tiene no hacer deporte en una buena temporada. Sin embargo, al llegar a un sendero mucho mejor, ya que el ambiente estaba más húmedo, andabas por tierra y disfrutabas de las vistas.

Por el sendero podíamos ver helechos arborescentes, cactáceas, árboles cubiertos de líquenes, plantas con bonitas flores y bayas, que también probamos. A la hora de comer llegamos a una especie de bosque rodeado de niebla, con muchísima vegetación y con árboles enormes, donde hacía frío. Era precioso.


Después de comer seguimos ascendiendo un poco hasta llegar a la parte más alta y más plana. Pasamos por la plaine de tamarins, im-presionante. Me recordaba un montón a Jurassic Park. Solo hay que verlo en la foto. Fue uno de los lugares que más me gustó de la ruta.




La tarde fue muy bien, descendiendo paso a paso. Aunque a veces cansa más que la subida, ya que tienes que hacer esfuerzos por no resbalar e ir frenando.

Finalmente, cruzamos un río saltando de roca en roca, hasta llegar a un valle donde buscamos agua y refugio. Encontramos un albergue donde pudimos rellenar las botellas de agua y donde preguntamos si nos dejaban plantar la tienda en el recinto. Ante la negativa, ascendimos algo más y acampamos a eso de las 6 de la tarde, entre montañas.

Hacía muchísimo frío. El ambiente era muy húmedo y hacía mucho viento. Cenamos y nos acostamos a las 8 de la tarde, tras un duro día. A las 10 me desperté creyendo que la tienda se iba a volar, y escuchando como los ratoncillos de campo escarbaban en la basura. Pasé algo de miedo, no lo voy a negar.

Día 15

Nos levantamos a eso de las 7 de la mañana y nos higienizamos como pudimos en el río. Después, comenzamos a ascender hasta el pueblo de Marla, y de ahí, seguimos subiendo la montaña toda la mañana. Creo que fue lo más duro de toda la randonnée, hacía mucho sol y calor, y el ascenso nada más que eran escaleras y escaleras. Mientras que nosotros subimos una vez, una viejuna y su acompañante lo hicieron dos veces. Vergonzoso, sí xD


Marla



Subida mortal

Cuando llegamos a la parte de arriba, de nuevo cambió el ambiente, envolviéndonos otra vez la niebla. Era alrededor de las 12 y la mayoría de franceses sacaron sus barritas energéticas, descansaron 15 minutos y reemprendieron el camino. Nosotros no; sacamos nuestra lata de Raviolis de 1 kg y también preparamos una megaensalada. Fue un buen momento para darnos cuenta de que no llevábamos tenedores y que teníamos que comer con las manos.


En fin, tras reposar un buen rato empezamos el descenso. Para mí fue un poco mortal, muy largo y las botas de montaña que me dejó Neus me rozaban una barbaridad. Las vistas muy bonitas; vegetación sobre vegetación y arroyos y cascadas que caían por la ladera.


Árboles cubiertos de líquenes


Cuando llegamos a la carretera besamos el suelo. Yo no podía más y me puse unas chanclas (eso sí, con calcetines xD). Seguimos andando por la carretera hacia el pueblo de Cilaos (más grande que los anteriores), pasamos por un puente y disfrutamos otra vez de la inmensidad de la isla.


Dio la casualidad de que estábamos bastante cansados y llegamos a una parada de autobús que llevaba hasta el pueblo. Como iba a pasar en breve, nos esperamos. El conductor fue muy majo, nos dejó subir gratis porque el trayecto estaba a punto de acabar. Menos mal que subimos, ya que llegando al pueblo había un montón de curvas mortales que ascendían en zigzag.

Llegamos y fuimos al primer bar que encontramos. Empezamos a comer y a beber cerveza como cosacos. Pudimos disfrutar del lujo de tener un váter. También fuimos a comprar víveres y más bebida a un súper.

Total, acabamos más felices que unas pascuas y nos fuimos a acampar al parque del pueblo. Subrealista. No quiero pensar qué pasaría si acampara en un parque de mi ciudad, pero allí todo es distinto. Nadie se acercó a molestarnos. Teníamos un merendero donde cenamos bocadillos de atún con tomate y donde estuvimos jugando a las cartas hasta las 11 de la noche. Había ranas saltando por el césped... no me gustan las ranas :S


Parquecico en Google Earth xD

Día 16

Por la mañana teníamos que coger el bus de vuelta a casa a las 6, así que nos levantamos a las 5, recogimos todo y allá que fuimos. Casi se nos escapa. Los chicos y chicas cogen el bus a esa hora para hacer dos horas de viaje y poder llegar al instituto... anda que íbamos a ir nosotros al instituto bajo esas condiciones.

Llegamos a Saint Denis (la ciudad donde Neus tenía la residencia) sobre las 10 de la mañana. Un calor increíble. Yo solo quería llegar y ducharme. Peeero, cuando llegamos y nos conectamos a internet... surprise! Los padres de Rosa llevaban desde el miércoles mandándole mails diciéndole que había erupcionado un volcán en Islandia y que posiblemente cerrarían los aeropuertos de Europa por la nube de cenizas. Los últimos mails ya confirmaban el cierre. Así que llamamos a la compañía aérea y Neus e Iván se fueron haciendo autostop al aeropuerto. El resto, tras la merecida ducha, bajamos a Saint Paul para comprar regalos a familiares/amigos, y a comernos un kebab que nos supo a gloria.

Cuando llegamos a la residencia, Neus e Iván tenían noticias frescas: nuestro vuelo del día siguiente había sido cancelado. Yo me puse muy contenta, porque no quería volver tan pronto a casa, el tiempo se me había pasado volando. Aunque después te ponías a mirar las noticias y decían que a lo mejor el colapso aéreo podía durar 6 meses y cosas así... ya te cagabas un poco más.

La tarde la pasamos descansando y por la noche, todos los amigos de Neus de la residencia nos tenían preparada una especie de fiestecilla, ya que supuestamente al día siguiente íbamos a volver a casa. Estuvieron tocando la guitarra, los tamboricos, cantando, bebiendo... fue otra maravillosa noche.

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La ruta en cuestión

04 junio 2010

Crónicas viajeras: 11-13 abril

Bueno, bueno, ya que estoy más despejada voy a aprovechar y seguir con el segundo capítulo de mis peripecias viajeras, aunque ya haya pasado mes y medio desde que volví...

Día 11

Tras la maravillosa noche en L'Hermitage y haber dormido bastante mal por culpa de pájaros que nos rondaban, domingueros que llegaban a las 6 de la mañana y rones que destrozaron mi estómago, me levanté y empecé el día con un baño en la playa. Mi intención fue bucear again, pero no pude estar mucho rato porque había una importante corriente y lo mismo cuando tirase a salir del agua estaba al otro lado de la isla.


Esa mañana nos fuimos a Piton Maïdo, para poder ver Mafate, el circo más inaccesible de los tres que hay en la Reunión. Sin embargo, llegamos bastante tarde (sobre la 1) y la niebla ya lo cubría todo, por lo que no pudimos ver prácticamente nada.



Después comimos en un restaurante de esa misma montaña comida típica criolla a base de arroz, salsa con lentejas y carne muy muy rica.


Por la tarde fuimos a Boucan Canot, la playa más turística de todas aquellas que visité, y llena hasta los topes (era domingo). Se estaba muy bien puesto que la arena era una especie de gravilla no pegajosa y cuando te metías al agua, las olas rompían casi en la orilla, y te arrastraban hacia delante y hacia detrás. La diversión estaba asegurada.


Además, tenía una especie de "piscina" natural, donde el agua te venía por la cintura y estaba más caliente (niños en una piscina cerrada, no digo más).


Por la noche no recuerdo qué hicimos, seguramente cenáramos en la residencia de Neus con sus amigos, como muchas otras noches.

Día 12

Nos levantamos tempranito con la intención de acercarnos a ver el volcán Piton de la Fournaise que es el único que está activo. A medida que ascendíamos por la montaña con nuestro bólido, nos íbamos deteniendo en ciertos lugares donde las vistas eran espectaculares.



Finalmente, llegamos a la zona del volcán, donde el paisaje cambió de forma repentina, mostrándonos un terreno mucho más árido.


Bólido atravesando lugares inhóspitos con la barbie girl que adoptamos


Cuando llegamos al punto de la montaña en el que ya no podíamos continuar el camino en coche, paramos para observar la cumbre del volcán y el cráter Formica Leo. Era precioso. El otro lugar que hasta el momento más me había gustado de la isla (junto a las Cataratas Niagara y la playa de L'Hermitage).


Descendimos por las escaleras de la verde montaña hasta llegar al pequeño cráter. Una vez que estás allí es distinto, es mucho más bonito verlo de lejos, donde los tonos rojizos y anarajandos le dan un toque especial. Estando allí solo distingues grava roja.


La gente es diminuta

Nuestra intención en un primer momento era hacer la ruta de 5 horas hasta el volcán, pero dado que esa noche nos habíamos comprometido a hacer la cena para todos y los supermercados cerraban pronto, solo llegamos hasta unas cuevas formadas a partir del magma.


Almorzamos dentro de un cráter, porque nosotros lo valemos, y reemprendimos la vuelta. Fue un poco cansado tener que subir tooodas las escaleras que habíamos bajado. Nos fuimos hacia otra zona donde las vistas también eran buenas, y después comimos una buena ensalada rodeados de pajarillos y un simpático y asustadizo ratoncito de campo.

Por la tarde fuimos a la playa de St Leu, donde apenas me bañé, porque la orilla estaba llena de erizos, piedras, y hacía algo de frío. Mis amigos sí que bucearon.



Después pasamos por el super para comprar espaguetis, cervezas y poco más para hacer cena para unos 10. Diox, nos costó 30 euros y no llevábamos nada, el queso rayado ya valía unos 6 euros... está todo muy caro allí

Día 13

Nos levantamos muy temprano para ir de nuevo al pico Piton Maïdo, antes de que la niebla cubriera todo.


Esta vez sí pudimos ver Mafate y era muy bonito: arroyos, el pequeño pueblo, las montañas enormes y también avionetas haciendo piruetas en medio de las nubes.


Ese mismo día tuvimos que devolver nuestro bólido en la ciudad de St Paul, así que comimos de nuevo comida criolla que cogimos de un chiringuito, rodeado de palomos y perros acechándonos.

Por la tarde volvimos en bus hacia la residencia y compramos víveres para prepararnos para los siguientes dos días que nos íbamos a hacer senderismo (randonnée). Cenamos unos crepes carbonara que preparó Sergio (riquísimos) en el cuarto de Neus, y nos preparamos las mochilas, acostándonos a la hora de las gallinas para levantarnos pronto al día siguiente.


25 abril 2010

Crónicas viajeras: 6-10 abril

¡Hola pequeños seguidores!

Aprovechando que estamos a domingo y que tengo una minidepresión postvacacional, ya que tengo que organizar bastantes cosas en mi cabeza porque el viaje se alargó más de la cuenta debido a la erupción del Eyjafjalla en Islandia, voy a compartir con vosotros una pequeña parte de lo que fue mi viaje.

Día 6 de Abril

Junto a mis compañeros de viaje (Iván, Rosa y Sergio), cogí un vuelo desde Alicante a París, llegando a la ciudad alrededor de las 8 de la tarde. Tras casi dos horas de metro, conseguimos llegar a nuestro albergue Leo Lagrange. La verdad es que está todo muy bien señalizado, y si alguien quiere visitar París puede hacerse su propia ruta en metro en la página www.ratp.fr.

Nada más llegar a nuestro pasillo había un hombre intentando pegarle a un niño de unos 16 años porque había estado espiando a su mujer mientras se duchaba. ¿Estamos locos o qué?

Cenamos en la parte de la cafetería del propio albergue y sobre las 11 de la noche decidimos ir a ver el Moulin Rouge, que es lo que nos pillaba más cerca.


Cerca de la 1 de la noche ya nos estábamos acostando. Eso sí, en nuestro saco, porque las mantas que nos dejaron tenían pinta de salir corriendo en cualquier momento.

Día 7 de Abril

Nos levantamos sobre las 8 de la mañana, desayunamos tranquilamente y dejamos las mochilas en consigna para poder las zonas más interesantes de París.


Empezamos por Notre Dame. La entrada era gratuita siempre que no quisieras visitar la zona en la que vive Quasimodo.

Después nos fuimos andando por la orilla del Sena hasta el Louvre. Im-presionante, es enorme. No pude evitar recordar El Código Da Vinci, aunque no pudimos entrar, ya que había una cola importante, pero al menos pude verlo por fuera.


Seguimos andando en busca de la Torre Eiffel. Una vez que llegamos allí la cola de gente era exagerada, estuvimos casi dos horas para poder entrar, hasta el segundo piso.


Cuando estas allí arriba te das cuenta que mereció la pena esperar, ves todo París que es enorme.

De nuevo, volvimos al albergue, sobre las 2 de la tarde, comprando antes algunos víveres para el viaje, pues teníamos que irnos al aeropuerto de Orly para coger el vuelo a las 9 de la noche hacia La Reunión.

Nuestra compañía era Air France, y la verdad es que los azafatos y azafatas se portaron bastante bien con nosotros (oye, no es común que españoles vayan a la isla), hablándonos en nuestro idioma. Lo pasé un poco mal al principio porque en mi vida he cogido 3 vuelos contados (los de Mallorca y el de Alicante-París) y había muchas turbulencias. Teníamos delante de nuestro asiento una pantallita donde podíamos ver películas, escuchar música, series de televisión, jugar, etc, etc. Probé todo para dormirme, pues el vuelo era de 10 horas: documentales, películas, música de Alvyn y las ardillas, música clásica... pero solo pude dormir una o dos horas, y mal. Mis ojos lloraban de lo que me picaban.

Día 8

Por fin llegada a La Reunión, antes de aterrizar las vistas ya eran muy bonitas. Aterrizamos a las 10 de la mañana y el padre de Neus (la amiga a la que íbamos a visitar) vino a buscarnos en coche para llevarnos a la residencia universitaria. Fue muy bueno el reencuentro, nosotros hacíamos efecto albedo a su alrededor xD

Nos metimos las mochilas en la habitación de 9 metros cuadrados donde íbamos a dormir las 5 personas el resto de días, sin que los de seguridad se dieran cuenta...

Después nos fuimos a Saint Denis (la principal ciudad) a comer, pasear por las tiendas y también a un parque donde había nenúfares, grandes árboles y un museo. Qué calor.



Mi querida larva zoea!

Por la tarde volvimos a la residencia, y después ya empezamos a engancharnos a la Dodo lé la (principal cerveza de allí, más que anunciadísma). Es una cerveza que tiene poco gas, 5% de alcochol y que entra como agua, bueníiiiiisima. A partir de entonces tomábamos un mínimo de 2 o 3 por día...


Comenzamos también a conocer a los amigos Erasmus de Neus, intentando hablar en inglés con alemanes que estudian francés, pero bueno, al final me he acabado defendiendo más o menos bien. Nice people.

Por la noche cenamos en el piso de la residencia todos juntos y nosotros hicimos un par de tortillas de patatas, algo crudas, jaja. Después fuimos a un cajero que tiene dos bancos donde nos podemos sentar a charlar y donde nos sorprendió una araña gigante. Nos acostamos pronto porque estábamos cansados.

Día 9

Por la mañana fuimos al mercadillo de Saint Paul. Hay un montón de cosas muy pero que muy chulas, casi todo tallado en madera, pendientes y joyas de coco, té, comida, mucha fruta... Eso sí, todo carísimo.

Comimos bajo la sombra de los pinos rodeados de perretes leprosicos, nuestro bocata de salchichón y unas buenas Dodós. A las 3 conseguimos alquilar un coche a un árabe mafiosillo, todo un bólido, un Micra que parecía que en cualquier momento podría explotar.




Nos fuimos a un acantilado, y empezamos a disfrutar de las vistas de la isla. Después nos fuimos a bucear a la playa de L'Hermitage, playa donde vi la primera puesta de sol (allí son espectaculares, a las 6 de la tarde) y donde se ha quedado un trocito de mí :_)

Jo T_T

Por la noche fuimos a un concierto de música criolla de Danyel Waro, uno de los artistas más conocidos en la isla. Qué bien lo pasé y qué bien poder disfrutar del Maloya, la gente de muy buen rollo.

Día 10
Gente minúscula

Comenzamos nuestro viaje alrededor de la isla con el pedazo de bólido. Empezamos por las cataratas del Niágara, lo que más me gustó de la isla hasta ese momento. Son muy pero que muy grandes, nos bañamos allí y disfrutamos de una mañana al sol salpicados del agua que caía en la orilla. La gente hacía escalada y después pasaba por encima de ella. Al otro lado mirabas y veías como crecía planta sobre planta, helecho sobre helecho, todo en plan selvático y muy Lost.


Después de comer nos fuimos a ver las coladas de erupciones volcánicas, en la costa sureste. El terreno cubierto por ellas es bastante grande, y son distintas según el tiempo que haya pasado desde la erupción. En ciertas partes de una colada del 2007 todavía no podías pisar porque salía humo...


Tras ver las coladas seguimos rodeando la isla hasta la playa de L'Étang-Salé, donde quedamos con una amiga de Neus, vimos el atardecer y nos bañamos.

Una vez que ya era de noche, nos dirigimos a la playa de L'Hermitage, donde habíamos quedado con el resto de Erasmus amigos de Neus y donde íbamos a pasar la noche durmiendo con las esterillas y los sacos de dormir (eso sí, con unas cervecitas y ron también, para calentarnos).

Fue la que recuerdo como la mejor noche. Me bañé con Sergio y Neus, haciendo los tontacos y después entablé conversación con el resto de gente. Nos pasamos la noche charlando, cantando y haciendo juegos. Poco más de las 3 morí en el saco.


Y por ahora se acaba el chorrazo, ya seguiré contando poco a poco cómo fue todo. Espero no haberos aburrido y que os gusten las fotitos ^^

Sana y salva

Por fin he llegado a casa, una semana más tarde de lo previsto. Y es que no todos los días entra en erupción un volcán en Islandia provocando un colapso aéreo y un cambio en todos mis planes de vuelta.

Feliz de haber vivido esta experiencia, poder haberme quedado unos días más, visto las maravillas de esta isla y conocido a gente que difícilmente olvide.

En cuanto pueda, empezaré con las crónicas de mi largo viaje. Un besito a todos los que se han preocupado por mí, sobre todo vía facebook. Gracias, ya estoy a salvo :)

06 abril 2010

Señoras y señores, ha llegado el momento... Mañana por la tarde comienza mi largo viaje que me llevará hacia la Isla de La Reunión, pasando por París y volviendo por Milán.

Cuídenme esto, yo intentaré cuidarme sola. Nos vemos :)

02 marzo 2010

21° 5' latitud sur / 55° 3' longitud este

Como la mayoría de vosotros sabréis, éste es mi último año de carrera. Desde el principio del curso creamos la típica comisión en la que vendimos lotería, organizábamos (y seguimos organizando) fiestas, y en las que también vendemos camisetas de la carrera y todas esas cosas que se suelen hacer para recaudar dinero con el fin de hacer un viaje de fin de carrera.

En mi caso, ha sido un poco extraño, la verdad. He pasado por muchos estados emocionales, desde rabia y tristeza hasta alegría e ilusión, pasando por el desconcierto. En un primer momento, surgieron dos posibles viajes, uno era un bonito crucero por el Mediterráneo (en el que visitabas Túnez y Roma, entre otros) y el otro un viaje a Londres, para todas aquellas personas que les daba algo de reparo ir en un barco. Junto a mis amigos, me apunté al crucero, pero con el paso del tiempo surgió una nueva posibilidad.

Esta nueva posibilidad era ir a ver a una amiga que está de Erasmus. Tras sopesar los pros y los contras, y junto a mi grupo de amigos decidimos cambiar nuestro destino...

¿Y dónde vamos? Pues a la Isla de La Reunión, una isla francesa que se encuentra en el océano Índico, entre la Isla de Madagascar y las Islas Mauricio.

Aquí tenéis la localización en concreto... Re


Vista de la isla

Esta maravillosa isla es pequeñita, según los datos de la wikipedia tiene 63 km de este a oeste y 45 de norte a sur. Pero ello no impide que tenga dos volcanes activos (“Le Piton de la Fournaise” y “Le Piton des Neiges"), cascadas (Valle Takamaka), arrecifes de coral, bosques tropicales y un largo etcétera que la convierte en una isla casi paradisíaca (por no decir paradisíaca).

Google Earth nos muestra sus volcanitos



Cascadas preciosas

Playas con arrecifes de coral donde haré snorkel ^^, o al menos lo intentaré xD

Y es que Lost nos ha hecho mucho daño a todos, jejeje. Esta es una de esas cosas que haces una vez en la vida, ¿y qué mejor momento que ahora para hacerla?

Una isla que pertenece a la Unión Europea, donde no hace falta ni si quiera pasaporte, donde los mayores inconvenientes es que hay temporadas donde hay tiburones (oye, pero se quedan al otro lado del arrecife), volcanes activos y de vez en cuando ciclones (no voy en temporada de ciclones). Tampoco me hace falta vacunarme de nada.

Por supuesto que todo esto es por libre, no intentes coger un vuelo de Alicante a Reunión porque no hay, y además te sale por un ojo de la cara. El plan es el siguiente:
  • Ida a París el día 6 de Abril por la tarde
  • Pasar la noche en un albergue y visitar lo que nos pilla más cerca entre esa noche y el día siguiente: Notre Dame (chepaico), Lovre (por fuera xD), la torre Eiffel y los campos Elíseos
  • Salida a París a La Reunión el día 7 por la noche, unas 10 horas de vuelo, toma ya.
  • Llegada a la isla el día 8 y acomodarnos en la habitación de mi amiga (Neus). Dato importante, tiene 9 metros cuadrados. Hacinamiento de 5 personas, espero que nadie nos eche xD
  • Visitar la isla, gastando lo mínimo posible, cogiendo comida de la universidad y de los (super)mercados. Hacer snorkel, senderismo, bañarnos al ladito de las cascadas, conocer gente, visitar los volcanes, y en resumen... pasárnoslo como nunca.
  • Vuelta el día 17 de La Reunión a París
  • El vuelo de vuelta de París a Alicante aún está por ver >_<
En fin, espero poder volver de vuelta sana y salva. Me va a costar dinero, sí, pero para algo pedí la beca y estoy trabajando este año en el departamento (más o menos duro xD), creo que me lo merezco. Solo espero que todo salga bien, que no perdamos los vuelos, no coja ninguna infección ni enfermedad parasitaria, no me parta una pierna, no me muerda un tiburón, etc. Pero sobre todo espero no estrellarme en el océano o en África y que no me pille el humo negro. Me llevaré un saquito de cenizas per si de cas.

Lo sé, un poco locura. Otro dato importante es que no sé nothing de nothing de francés.

Enlaces a páginas sobre la isla, vídeos y demás:

¿He dicho ya que estoy emocionadísima?